7 días, 7 noticias del mundo
Las noticias internacionales más importantes de la semana: Hormuz, Gaza, Colombia, elecciones en Brasil y Zambia, Afganistán, Europa y Costa Rica.
¿Qué pasó en el mundo esta semana? Seleccionamos 7 noticias internacionales para entender los cambios políticos, conflictos y procesos que marcaron la agenda global entre el 9 y el 16 de agosto de 2026.
Trump quiere convertir el estrecho de Hormuz en territorio estadounidense, Colombia enfrenta un terremoto devastador y las primeras polémicas del gobierno de Abelardo De La Espriella, Brasil entra en campaña y Zambia todavía cuenta votos.
Estas son las noticias internacionales de la semana que elegimos no sólo por cuánto aparecieron en los medios, sino por lo que pueden cambiar después.
Las 7 noticias internacionales de esta semana
1. Trump ahora quiere Hormuz

Donald Trump y el estrecho de Hormuz durante la guerra con Irán en agosto de 2026.Donald Trump llevó esta semana la confrontación con Irán a un terreno todavía más extraordinario: dijo que, una vez que Estados Unidos termine de “derrotar” al país, declarará el estrecho de Hormuz territorio estadounidense.
Irán rechazó inmediatamente la pretensión y sostuvo que el estrecho continuará bajo su soberanía.
Hay un problema adicional: Hormuz no pertenece simplemente a Irán. Es un paso marítimo internacional situado entre las costas de Irán y Omán. Una declaración estadounidense no bastaría para convertirlo jurídicamente en territorio de Estados Unidos.
Pero que sea difícil —o directamente inviable— concretarlo no vuelve irrelevante la amenaza.
El lugar por donde pasa el petróleo
Hormuz es uno de esos puntos diminutos del mapa capaces de afectar la economía mundial.
Antes de la guerra, por allí circulaba alrededor de una quinta parte del petróleo consumido globalmente. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Irak e Irán dependen en distintos grados de esa salida para llevar hidrocarburos hacia los mercados internacionales.
Desde que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, ese flujo se desplomó. La Administración de Información Energética estadounidense calcula que el tránsito cayó desde unos 21,6 millones de barriles diarios antes del conflicto hasta alrededor de 4,9 millones durante el segundo trimestre.
Por eso la pelea por Hormuz no se reduce a quién controla unos kilómetros de mar.
Significa petróleo, gas, inflación, rutas comerciales, poder militar y capacidad de presión sobre economías que están a miles de kilómetros del Golfo Pérsico.
Washington y Teherán siguen negociando, pero todavía no hay un acuerdo firme. Y mientras la diplomacia intenta avanzar, el control de Hormuz se convirtió en una pieza central de la guerra.
2. Colombia: un terremoto y la primera crisis del nuevo gobierno
El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 golpeó el oeste de Colombia.
El saldo es devastador: cerca de 300 personas murieron, miles resultaron heridas y más de un centenar continuaban desaparecidas hacia el final de la semana. Cali, Pereira y distintas comunidades del Chocó quedaron entre las zonas más afectadas.
Los equipos de emergencia todavía buscan sobrevivientes y el país recién empieza a dimensionar el costo de la reconstrucción.
Pero el terremoto también se convirtió en la primera gran prueba política para Abelardo De La Espriella, que había asumido la Presidencia apenas días antes.
Y las decisiones de su gobierno durante la emergencia ya generaron polémica.
¿Qué pasó con la ayuda internacional?
Durante las primeras horas posteriores al terremoto, Colombia limitó la llegada de algunos equipos internacionales de búsqueda y rescate.
México aseguró que una brigada preparada para colaborar en las tareas no pudo ingresar al país. El gobierno colombiano rechazó que la decisión respondiera a motivos ideológicos y sostuvo que estaba coordinando la asistencia de acuerdo con las necesidades y capacidades disponibles.
La discusión importa especialmente en las primeras jornadas después de un terremoto: encontrar personas con vida debajo de estructuras colapsadas es una carrera contra el tiempo.
El episodio abrió cuestionamientos sobre cómo el nuevo Ejecutivo está administrando la catástrofe y qué criterios utiliza para aceptar cooperación extranjera.
De La Espriella llegó al poder prometiendo un giro profundo en seguridad y política exterior. Apenas iniciado su mandato, una emergencia nacional lo obliga a demostrar cómo gobierna cuando la prioridad no la define su programa político sino una catástrofe.
3. En El Cairo negocian. En Gaza siguen cayendo bombas
La diplomacia volvió a moverse alrededor de Gaza.
Enviados de Donald Trump viajaron a El Cairo para reunirse con representantes de Egipto, Qatar y Turquía y avanzar en negociaciones que también involucran a Hamas.
Sobre la mesa hay una propuesta que contempla el desarme de Hamas, una retirada israelí y la creación de una administración civil palestina.
Pero el desacuerdo sigue siendo enorme.
Benjamin Netanyahu calificó el plan de “inaceptable” y sostiene que Hamas debe entregar primero sus armas antes de que Israel considere una retirada.
Hamas, por su parte, enfrenta una negociación en la que su desarme y el futuro político de Gaza están directamente en discusión.
Mientras eso ocurre en Egipto, los ataques israelíes sobre Gaza continúan.
Ese contraste ayuda a entender el estado actual de la guerra: existe nuevamente una vía diplomática, pero todavía no existe un acuerdo capaz de modificar de manera decisiva lo que sucede sobre el terreno.
Para la población palestina, además, cualquier discusión sobre quién administrará Gaza después de la guerra ocurre mientras la destrucción, el desplazamiento y la emergencia humanitaria siguen formando parte del presente.
4. Brasil ya está oficialmente en campaña
El 16 de agosto comenzó formalmente la campaña electoral brasileña.
Luiz Inácio Lula da Silva lanzó su candidatura a la reelección desde São Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de São Paulo. La elección del lugar no fue casual: allí construyó su liderazgo sindical durante la dictadura y comenzó el recorrido político que terminaría llevándolo a la Presidencia.
Del otro lado, Flávio Bolsonaro inició su campaña en Río de Janeiro.
Brasil se encamina así hacia otra elección profundamente polarizada. Pero esta vez hay un actor externo ocupando mucho más espacio en la campaña: Estados Unidos.
Los aranceles impulsados desde Washington, las acusaciones brasileñas de injerencia y la competencia por minerales estratégicos están entrando directamente en la discusión electoral.
Brasil posee reservas fundamentales para industrias que van desde baterías hasta tecnología militar. En un contexto de competencia entre Estados Unidos y China por cadenas de suministro estratégicas, esos recursos tienen cada vez más peso político.
Las encuestas, además, muestran una carrera más ajustada.
La elección de octubre decidirá quién gobierna Brasil, pero también puede definir cómo se posiciona la mayor economía latinoamericana frente a las grandes potencias durante los próximos años.
5. Zambia votó, pero todavía no terminó de contar
Zambia celebró elecciones presidenciales y legislativas el 13 de agosto.
El presidente Hakainde Hichilema busca un segundo mandato después de cinco años marcados por la recuperación económica tras una profunda crisis de deuda.
Su gobierno consiguió avances importantes en la reestructuración de esa deuda y reivindica la estabilización de la economía. Para una parte de la población, sin embargo, esas mejoras macroeconómicas todavía no se tradujeron suficientemente en la vida cotidiana.
El costo de vida fue uno de los grandes temas de campaña.
También hubo cuestionamientos sobre el estado de la democracia y denuncias opositoras de restricciones al espacio político.
Y el propio escrutinio terminó convirtiéndose en noticia.
La Comisión Electoral tuvo que suspender temporalmente el conteo después de ataques contra funcionarios y robos de papeletas en algunos lugares.
Al cierre del domingo, Hichilema encabezaba el resultado provisional con alrededor del 55% de los votos contabilizados, pero todavía faltaba más de la mitad de las circunscripciones.
Por eso hay que resistir la tentación del titular rápido: Zambia todavía estaba contando.
En un continente que suele aparecer en los medios internacionales principalmente a través de guerras, golpes de Estado o catástrofes, seguir una elección competitiva en Zambia también sirve para mirar la política africana fuera de ese encuadre habitual.
6. Cinco años de gobierno talibán
El 15 de agosto de 2021, los talibanes entraron en Kabul.
Cinco años después, su control sobre Afganistán está consolidado.
También lo está un sistema que fue eliminando progresivamente a las mujeres de buena parte de la educación, el trabajo y la vida pública.
Según UN Women, desde el regreso talibán se aprobaron más de 100 decretos que restringen los derechos de mujeres y niñas. Millones de chicas continúan excluidas de la educación secundaria y superior.
El impacto excede las prohibiciones escritas.
En un relevamiento de la organización, muchas mujeres afirmaron salir de sus hogares apenas una o dos veces por mes. Restricciones sobre movilidad, educación, empleo y participación pública terminaron modificando incluso las posibilidades más básicas de desarrollar una vida independiente.
Pero cinco años después también está cambiando algo fuera de Afganistán.
Del aislamiento a la normalización
Distintos gobiernos aumentaron gradualmente sus contactos diplomáticos con Kabul.
Rusia dio el paso más importante al convertirse en el primer país en reconocer formalmente al gobierno talibán.
Eso no significa que el régimen haya obtenido reconocimiento internacional generalizado. Está muy lejos de eso.
Pero plantea una tensión difícil de ignorar: mientras las restricciones contra las mujeres se institucionalizan, también crece la disposición de otros Estados a relacionarse pragmáticamente con quienes las implementan.
Cinco años después, el régimen talibán no parece una transición temporal. Para millones de afganas, se convirtió en la estructura permanente de su vida cotidiana.
7. Europa vuelve a arder
Grecia, Croacia, Francia, España, Alemania y Bélgica estuvieron entre los países afectados esta semana por incendios, evacuaciones y temperaturas extremas.
Más de 135 millones de personas estuvieron expuestas a temperaturas superiores a los 35 °C.
Pero medir la crisis sólo en hectáreas quemadas deja afuera una parte cada vez más importante de la historia.
El calor extremo está empezando a tensionar infraestructura diseñada para otro clima.
En Francia afectó la capacidad de generación de algunas centrales nucleares. En otros puntos del continente, las altas temperaturas y la sequía presionan cosechas, disponibilidad de agua, turismo y sistemas de seguros.
Los incendios son la imagen más espectacular del problema. El costo económico y material del calor ocurre también cuando no hay llamas frente a una cámara.
Europa se está calentando rápidamente y los episodios extremos son cada vez más frecuentes e intensos.
La discusión, entonces, ya no pasa únicamente por reducir las emisiones futuras. También por cuánto tendrán que invertir los Estados para adaptar ciudades, sistemas eléctricos, agricultura, transporte y servicios públicos a condiciones climáticas que ya cambiaron.
BONUS: ¿qué está pasando en Costa Rica?
Esta historia empezó unos días antes de nuestro corte semanal. Igual decidimos incluirla.
Costa Rica atraviesa una confrontación institucional extraordinaria entre el gobierno de Laura Fernández y el Poder Judicial.
La tensión escaló después de que la Sala Constitucional resolviera que podía continuar funcionando pese a la falta de magistrados suplentes, en un contexto atravesado por bloqueos a nombramientos judiciales.
Desde el oficialismo llegaron entonces palabras especialmente graves: figuras gubernamentales acusaron al Poder Judicial de impulsar un “golpe de Estado” y plantearon la posibilidad de desconocer determinadas decisiones judiciales.
Es importante detenerse ahí: que funcionarios utilicen la expresión “golpe de Estado” no significa que efectivamente haya ocurrido uno. Es una acusación política del Gobierno contra otro poder del Estado.
Desde el Poder Judicial, la lectura es prácticamente inversa.
Magistrados y otros actores denuncian intentos de debilitar la independencia judicial y los mecanismos de control sobre el Ejecutivo. A la disputa por los nombramientos se suman tensiones presupuestarias y discusiones sobre quién debe controlar cargos fundamentales del sistema judicial.
El conflicto terminó llegando a la calle: ciudadanos se movilizaron en San José en defensa de la independencia judicial y los contrapesos democráticos.
¿Por qué mirar Costa Rica?
Porque durante décadas el país fue presentado como una excepción dentro de Centroamérica.
Costa Rica abolió su ejército en 1948, construyó instituciones democráticas relativamente estables y evitó buena parte de los golpes de Estado, guerras civiles y regímenes autoritarios que atravesaron a sus vecinos durante el siglo XX.
Eso no convierte a su democracia en inmune.
La discusión actual no debería reducirse a decidir apresuradamente si Costa Rica “se volvió autoritaria” o si existe un golpe en marcha. La evidencia disponible no permite afirmar algo así.
Lo que sí existe es una confrontación excepcionalmente dura entre poderes del Estado, acompañada por discursos que cuestionan la legitimidad de instituciones encargadas de limitar al Ejecutivo.
Y en democracia, las instituciones rara vez cambian de un día para otro.
Por eso vale la pena mirar qué sucede después.
Una semana, varias historias que siguen abiertas
Estas noticias internacionales no terminan el 16 de agosto. Hormuz seguirá siendo decisivo mientras continúe la guerra con Irán; Colombia recién empieza a reconstruirse; Brasil tiene semanas de campaña por delante; Zambia terminará de contar sus votos y las negociaciones por Gaza pueden avanzar o volver a romperse.
El próximo domingo volvemos con una nueva selección de noticias internacionales de la semana para entender qué cambió —y qué vale la pena seguir mirando.