¿Tiene Argentina futuro si sigue apostando por una política exterior irresponsable?

La política exterior de Milei redefine el lugar de Argentina en el mundo. ¿Qué implica para el multilateralismo, la región y el Sur Global?

Milei y Trump. Cumbre Escudo de las Américas. AFP -

Con el inicio de la segunda presidencia de Trump, los engranajes institucionales internacionales se vieron amenazados por un presidente estadounidense dispuesto a moldear el sistema internacional a su antojo. El gobierno argentino, liderado por Javier Milei, decidió apoyar de forma acrítica la posición estadounidense, rompiendo con una tradición de neutralidad y respeto por el multilateralismo que predominó en la política exterior argentina desde el regreso de la democracia.

El futuro de la Argentina en el sistema internacional corre peligro si el derecho internacional y el sistema de Naciones Unidas se ven relegados por el poder y el uso de la fuerza. Más allá de alianzas coyunturales, es fundamental diagramar una política exterior acorde con los intereses que la Argentina siempre defendió, entre ellos, el respeto por el orden internacional basado en reglas.

La Argentina ante un mundo en conflicto

Con el inicio de la segunda presidencia de Donald Trump, el rol de Estados Unidos como impulsor del orden internacional basado en reglas llegó a su fin. La salida de este país de varios organismos multilaterales como la Organización Mundial de la Salud y la decisión del presidente norteamericano de emprender intervenciones militares en Irán y Venezuela ponen de relieve una cruda realidad de los tiempos en los que vivimos: los Estados Unidos ya no están dispuestos a respetar el derecho internacional.

📚 PARA LEER AL COSTADO · EL RETROCESO MULTILATERAL DE ESTADOS UNIDOS
En enero de 2025, Donald Trump ordenó iniciar nuevamente la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud. En enero de 2026, su gobierno dispuso además la retirada estadounidense de otras organizaciones, convenciones y tratados considerados contrarios a sus intereses.
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En este contexto, el resto de los Estados que conforman la Comunidad Internacional se encuentran ante la disyuntiva de seguir apostando o no por la ley internacional y los propósitos y principios de las Naciones Unidas. Queda claro que Rusia y China, en su calidad de grandes potencias rivales de los Estados Unidos, están dispuestos a renunciar a las leyes internacionales, por lo que el interrogante se centra ahora en los países con economías medias y en vías de desarrollo.

En el mes de enero, en el marco del Foro de Davos, el primer ministro canadiense Mark Carney pronunció un discurso haciendo referencia a la crisis de los organismos multilaterales y el rol de las potencias medias y en vías de desarrollo como promotores de los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

La República Argentina, desde su independencia y consolidación como Estado, se encontró a la vanguardia de la diplomacia y la solución pacífica de controversias. Así lo demuestra el hecho de que el primer Nobel de la Paz latinoamericano, Carlos Saavedra Lamas, haya sido un canciller argentino.

Esta tradición pacifista de la diplomacia argentina experimentó un quiebre inédito con la llegada al poder de Javier Milei. El actual Presidente está convencido del deber de Argentina de alinearse de forma acrítica e irrestricta con los Estados Unidos. Esta estrategia de política exterior implementada por Milei puede ser bastante perjudicial para la Argentina en los términos propuestos por Carney.

Javier Milei y Donald Trump durante una reunión bilateral en Estados Unidos.
Javier Milei y Donald Trump durante un encuentro en Maryland, en febrero de 2025. La cercanía con Washington se convirtió en uno de los ejes centrales de la política exterior argentina durante el gobierno libertario. Foto: The White House / Molly Riley.

La tradición pacifista de la República Argentina evidencia una propensión a forjar alianzas con países identificados con el Sur Global, tal como lo demuestra la incorporación de la Argentina al movimiento de países no alineados. Es por eso que la política exterior del gobierno de La Libertad Avanza marca una ruptura profunda con el consenso en la materia desde el retorno de la democracia. Un quiebre que supera incluso las tendencias pendulares que caracterizaron la política argentina en las últimas décadas.

En este sentido, nuestro país parece ir a contracorriente del resto de los países en vías de desarrollo. Mientras el resto de los países latinoamericanos construyen vías de cooperación conjunta, la Argentina desarrolló una alianza acrítica con los Estados Unidos, un país que se encuentra en las antípodas de todo lo que la Argentina siempre defendió.

Asimismo, el nulo apoyo de la Argentina a los países de la región ante las amenazas estadounidenses dirigidas hacia muchos de ellos significa una mancha vergonzosa en nuestra histórica relación con los países latinoamericanos.

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La política exterior de Milei hacia América Latina también puede observarse en su agenda presidencial. En 2026, sus viajes por la región estuvieron atravesados por la construcción de alianzas con gobiernos ideológicamente próximos y por dos iniciativas vinculadas a Estados Unidos e Israel: el Escudo de las Américas y los Acuerdos de Isaac.
Leé: Gira de Milei 2026: Escudo de las Américas y Acuerdos de Isaac

Es imprescindible que un futuro gobierno comandado por la actual oposición busque en estos espacios de cooperación regional un lugar para defender la solución pacífica de controversias y el orden internacional basado en reglas, en consonancia con la tradición argentina de política exterior.

Cooperación Sur-Sur frente a la ley del más fuerte

En un contexto internacional dominado por la ley del más fuerte, un país como la Argentina, perteneciente al denominado Sur Global, haría mejor en reforzar la cooperación Sur-Sur.

Con miras al futuro, es importante construir alianzas colectivas que refuercen el papel de los países en vías de desarrollo. El continente africano y el Sudeste Asiático serían regiones ideales para fortalecer este tipo de cooperación, pero el actual Presidente las desprecia y prefiere, en cambio, viajar a los Estados Unidos ante la menor oportunidad.

⚖️ clave: ¿por qué importan las potencias medias?
El argumento que atraviesa el discurso de Carney es sencillo: negociar individualmente con una potencia mucho más fuerte reduce el margen de maniobra de los Estados medianos. La coordinación entre países con menor capacidad relativa puede aumentar su autonomía y su poder de negociación.

En el ámbito de las Relaciones Internacionales, la confianza que transmite un país hacia el resto de la Comunidad Internacional puede tardar varios años en construirse. Después de la dictadura militar, la incipiente democracia argentina tuvo que trabajar mucho para lograr desarrollar confianza y respeto en el sistema internacional.

La política exterior de Milei corre el riesgo de causar un daño irreparable al prestigio internacional del país.

Diplomacia, confianza y política exterior

Su desprecio por los diplomáticos de carrera, quienes denunciaron amenazas ante la menor disidencia presentada para con el gobierno, así como su obsesión por designar a colaboradores obsecuentes al frente de la Cancillería y Embajadas clave no hacen más que reafirmar una postura perjudicial para la Argentina en términos de política exterior.

El objetivo de Milei es lograr una diplomacia mediocre, y quien busca una diplomacia mediocre va a conseguir una política exterior mediocre también.

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