Piratas y sionistas: las empresas en Malvinas

Empresas en Malvinas: Navitas, Rockhopper y otros actores ponen a prueba el discurso soberanista y las alianzas internacionales de Milei.

Selección Argentina con la bandera “Las Malvinas son argentinas” tras el partido contra Inglaterra.

El “banderazo” de la Selección Argentina de fútbol al final del partido disputado contra Inglaterra significó un gran efecto mariposa que interfirió con la agenda propia del Gobierno. El día después de la bandera de “Las Malvinas son argentinas”, la sociedad amaneció con un sentimiento nacionalista y patriótico renovado que contribuyó, junto con las movilizaciones sociales, a frenar el proyecto de ley del oficialismo que apuntaba a la extranjerización de la tierra, lo que representó un gran bálsamo para las organizaciones opositoras.

A partir de esa bandera improvisada, sancionada por la FIFA por considerar su exhibición una “manifestación no deportiva”, y después de tres años y medio de gobierno libertario, en Argentina la cuestión Malvinas recuperó el centro de la escena política, o al menos eso parece ser lo que el Ejecutivo intenta instalar en la agenda pública a partir de las recientes declaraciones del Presidente a raíz de un comentario de Donald Trump. La AFA recibió una multa de US$10.000 específicamente por la exhibición de la bandera.

Trump, Milei y el regreso de Malvinas a la agenda

En su cruzada con sus aliados históricos, el gobierno estadounidense se alejó del Reino Unido a raíz del conflicto iniciado por Trump en Irán. Ante la negativa de algunos socios de la OTAN a acompañar directamente las operaciones estadounidenses, Trump declaró que estaba revisando la posición de Estados Unidos respecto de las Islas Malvinas.

La declaración, sin embargo, fue ambigua: Trump respondió que revisaba “todas las posiciones” y no anunció ningún cambio concreto en la política estadounidense sobre la disputa de soberanía. La posibilidad de revisar la posición sobre Malvinas sí había aparecido entre distintas opciones analizadas por Washington para presionar a aliados de la OTAN que no habían respaldado sus operaciones en Irán.

Lo que fue una declaración con muy poco peso concreto por parte del presidente norteamericano significó el mundo para Javier Milei, un declarado admirador de Trump y de Margaret Thatcher.

El jueves 3 de septiembre, tres días después de las declaraciones en Estados Unidos, el Presidente argentino transmitió una cadena nacional donde modificó sustancialmente el tono que había mantenido hasta entonces respecto de la cuestión Malvinas. Reivindicó la integridad territorial argentina, afirmó que las Malvinas son territorio argentino ocupado y anunció nuevas medidas contra las empresas vinculadas a la explotación de recursos naturales en las Islas.

Planteó un decreto reglamentario y un proyecto de ley para fortalecer las sanciones contra empresas que participen, directa o indirectamente, de la explotación de recursos sin autorización argentina, además de proponer nuevas herramientas institucionales vinculadas con la defensa de la soberanía.

Javier Milei durante la cadena nacional sobre Malvinas del 3 de septiembre de 2026.
Milei endureció su discurso sobre Malvinas y anunció medidas contra empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las Islas.

Empresas en Malvinas: ¿a quiénes debería sancionar Milei?

Pero ¿qué empresas están en Malvinas y qué relación tienen con Argentina continental?

Más allá del discurso novedosamente patriótico del Presidente, en la práctica ocurre que entre las compañías involucradas aparecen empresas británicas e israelíes, precisamente actores vinculados con países con los que el Ejecutivo mantiene relaciones políticas, económicas o ideológicas particularmente estrechas.

En la actualidad, el caso que más se destaca es Navitas Petroleum, de origen israelí, que opera el proyecto Sea Lion y posee una participación del 65% en este megaproyecto, mientras que la británica Rockhopper Exploration concentra el 35% restante. El proyecto, ubicado en la Cuenca Norte de las Islas, constituye hasta ahora el desarrollo petrolero más avanzado y tiene previsto el inicio de la producción para marzo de 2028.

Sea Lion: petróleo, Navitas y Rockhopper

Sea Lion está ubicado aproximadamente 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas. Navitas Petroleum opera el desarrollo con una participación del 65%, mientras que Rockhopper mantiene el 35%. Según Navitas, la decisión final de inversión ya fue tomada y el primer petróleo está previsto para marzo de 2028.

El proyecto petrolero se convirtió así en uno de los puntos centrales del renovado conflicto diplomático. Para la Argentina, la explotación de recursos naturales en el área sin autorización nacional constituye una actividad ilegítima; las empresas, en cambio, sostienen que cuentan con licencias otorgadas por las autoridades de las Islas bajo administración británica.

Captura del sitio web de Navitas Petroleum bloqueado para una conexión con IP argentina.
Desde una IP argentina no es posible acceder al sitio web de Navitas Petroleum, la empresa israelí que controla el 65% del proyecto Sea Lion en Malvinas. La captura muestra el bloqueo de acceso desde Argentina.

El caso Elsztain y la Falkland Islands Company

Recientemente, y como consecuencia de los debates renovados, se conoció también que Eduardo Elsztain mantiene una participación accionaria minoritaria en The Falkland Islands Company, vinculada al comercio, construcción, turismo, hotelería, transporte, logística y otros servicios.

Elsztain explicó que comenzó a comprar acciones de la empresa entre 2005 y 2006 y que, años después, intentó adquirir una participación mayoritaria con la idea de que una presencia empresarial argentina pudiera contribuir al reclamo de soberanía. Ese intento fue bloqueado por las autoridades británicas. En la actualidad conserva una participación cercana al 2%.

Los aliados que Milei tendría que enfrentar

La lista de empresas transnacionales con capitales israelíes y británicos es extensa. Aquí recuperamos algunas de las más grandes y trascendentales en la actualidad, pero sirven para preguntarnos: ¿romperá Milei su alineamiento con estas empresas mediante las sanciones que dijo que iba a aplicar? ¿Cómo coordinará sus dichos en la cadena nacional en la práctica? ¿Está dispuesto a jugarles en contra a las megaempresas vinculadas con aquellos a quienes más admira?

La contradicción es especialmente visible en el caso israelí. Milei ha convertido su vínculo político con Israel en uno de los ejes más explícitos de su política exterior, mientras que una empresa de origen israelí controla la participación mayoritaria del principal proyecto petrolero que Argentina busca sancionar en Malvinas.

La evidencia de los últimos tres años nos demuestra que los hechos de los últimos días pueden resumirse en una frase coloquial: mucho ruido, pocas nueces.

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