China reafirmó su apoyo a Argentina por Malvinas
China reafirmó su apoyo al reclamo argentino por Malvinas, una posición vinculada con el respaldo de Buenos Aires al principio de una sola China.
El embajador Wang Wei respaldó la soberanía argentina sobre Malvinas durante una recepción oficial en Buenos Aires. La declaración mantiene una posición histórica de Beijing y se inscribe en una relación diplomática basada en apoyos recíprocos.
El embajador de China en Argentina, Wang Wei, reafirmó el martes 15 de septiembre el respaldo de Beijing al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Lo hizo durante la recepción por el 77º aniversario de la fundación de la República Popular China, realizada en la sede de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
“De nuestra parte, China acompaña el legítimo reclamo de la Argentina sobre la soberanía de las islas Malvinas”, declaró Wang ante un público que incluyó al canciller Pablo Quirno y al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, entre otras autoridades e invitados.
Durante el acto, el diplomático también destacó que China busca conservar su lugar como segundo socio comercial argentino, principal destino de las exportaciones agroindustriales y fuente de inversiones. Ese tramo del discurso aporta contexto: el respaldo por Malvinas forma parte de una relación bilateral atravesada por intereses políticos, comerciales y financieros.
Un apoyo que no comenzó ahora
La declaración no representa un giro en la política exterior china. Beijing respalda desde hace décadas la posición argentina y sostiene que ambos países deben retomar las negociaciones recomendadas por Naciones Unidas.
En febrero de 2022, una declaración conjunta entre Argentina y China volvió a dejar asentado ese intercambio diplomático: Argentina reafirmó su adhesión al principio de una sola China y Beijing reiteró su apoyo al reclamo por el ejercicio pleno de la soberanía argentina sobre Malvinas.
La coincidencia responde a intereses concretos. Para China, el respaldo argentino sobre Taiwán fortalece uno de los principios centrales de su política exterior. Para Argentina, el acompañamiento en la cuestión Malvinas de una potencia con asiento permanente en el Consejo de Seguridad amplía el sostén internacional a su posición.
Ese intercambio no convierte a Beijing en un aliado desinteresado ni implica que vaya a intervenir directamente en la disputa.
Integridad territorial y autodeterminación
Argentina encuadra la cuestión Malvinas como una disputa colonial de soberanía que afectó su integridad territorial desde la ocupación británica de 1833. Sostiene que la población actual fue implantada por la potencia ocupante y que, por eso, el principio de autodeterminación no puede utilizarse para consolidar esa ocupación.
La Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU reconoció en 1965 la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido e instó a ambos gobiernos a negociar teniendo en cuenta los intereses de los habitantes. Ese tratamiento se diferencia del argumento británico, que coloca en el centro los deseos de la población isleña.
Londres sostiene que las islas son británicas mientras sus habitantes quieran continuar bajo esa soberanía. También considera válido el referéndum de 2013, en el que el 99,8% de los votos respaldó la continuidad como territorio británico de ultramar. Argentina no reconoce esa consulta como mecanismo para resolver la disputa.
El gobierno británico mantiene además que Buenos Aires carece de jurisdicción sobre las islas y sus actividades económicas. En septiembre volvió a respaldar a las compañías que operan allí, frente a las medidas argentinas contra el proyecto petrolero Sea Lion, según informó Reuters.
Por qué la declaración resuena ahora
Wang habló un día después de que dirigentes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda se reunieran en Cardiff para coordinar sus reclamos de cambio constitucional frente a Westminster. La proximidad temporal conecta ambas noticias, aunque se trata de casos jurídicamente distintos.
Escocia y Gales discuten su eventual separación del Estado al que pertenecen, mientras que Sinn Féin impulsa la reunificación irlandesa mediante el mecanismo contemplado en el Acuerdo de Viernes Santo. Malvinas, en cambio, figura en Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización y una disputa bilateral de soberanía.
La declaración también coincidió con un endurecimiento del reclamo argentino, nuevas acciones contra las empresas vinculadas a la explotación petrolera y señales contradictorias de Estados Unidos sobre su histórica neutralidad. En ese escenario, la continuidad china gana visibilidad, aunque por sí sola no modifica el control británico ni abre una negociación.
Lo que queda por observar es si Beijing lleva este respaldo a los próximos debates multilaterales y cuánto espacio tendrá la cuestión Malvinas en una relación bilateral condicionada también por el comercio, las inversiones y la competencia entre China y Estados Unidos.