¿Se puede juzgar al juzgador? La destitución de Karim Khan sacude a la CPI

La destitución de Karim Khan sacude la CPI: artículo 46, presiones geopolíticas y el futuro de la justicia internacional.

Karim Kahn, fiscal destituido de la CPI

La destitución de Karim Khan sacude a la Corte Penal Internacional y abre un debate inevitable sobre los límites de la ética frente a las presiones geopolíticas.

El 24 de julio de 2026, la sede de las Naciones Unidas en Nueva York fue un escenario tectónico para el derecho internacional porque, por primera vez en sus 24 años de existencia, la Asamblea de los Estados miembros votó para destituir al fiscal de la Corte Penal Internacional.

Con 82 votos a favor de los 125 estados miembros, el jurista británico Karim Khan concluyó prematuramente su mandato. Las razones oficiales se basaron en acusaciones por conducta sexual inapropiada dentro de su equipo de trabajo, procesada tras meses de investigación interna por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU. Sin embargo, detrás del rigor normativo y los pasillos de La Haya, el episodio deja al descubierto un dilema incómodo: ¿dónde termina la exigencia de transparencia y dónde empiezan las tensiones de la política global? A continuación, una breve explicación del funcionamiento de la CPI.

Se debe recordar que la CPI no forma parte orgánica de la ONU, aunque colaboran de forma estrecha. Es un tribunal independiente regido por el Estatuto de Roma de 1998, diseñado para juzgar a personas y no a los Estados, por genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

📚 DATO CLAVE
El Estatuto de Roma tiene 125 Estados parte. Estados Unidos, Rusia e Israel no lo firmaron ni lo ratificaron. Eso significa que ninguno de los tres reconoce la jurisdicción de la CPI sobre su propio territorio, pero eso no les impidió presionar activamente sobre el tribunal cuando sus decisiones los incomodaron.

La destitución de Karim Khan y el ascenso de la CPI como actor global

Cuando Khan asumió la fiscalía en 2021, la CPI enfrentaba duras críticas por su lentitud y por una histórica concentración de investigaciones en el continente africano. Su gestión imprimió a la Oficina del Fiscal una impronta mucho más activa y visible en la agenda pública global.

El fiscal británico no dudó en avanzar sobre expedientes de altísimo voltaje político. En 2023 solicitó una orden de arresto contra Vladimir Putin por la deportación de niños ucranianos, y en 2024 hizo lo propio contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, contra el ex ministro de defensa israelí Yoav Gallant y contra altos funcionarios de Hamás.

Karim Khan
Khan durante su intervención en La Haya. Fuente: perfil.com

Estas acciones ubicaron al tribunal bajo una lupa sin precedentes. Por un lado, le devolvieron a la Corte un rol central en los conflictos contemporáneos. Por el otro, expusieron a su cúpula a bloqueos diplomáticos, amenazas directas y sanciones unilaterales impuestas por potencias externas al Estatuto de Roma.

🌍 comentario de chicas en rrii:
Esto dejó de ser una hipótesis. A fines de julio se conoció material grabado por el documentalista Alex Holder, quien siguió al senador Lindsey Graham durante tres años, y que el New York Times y Middle East Eye reprodujeron esta semana. En una de esas llamadas, del 29 de octubre de 2024, Netanyahu le planteó a Graham que la denuncia contra Khan podía usarse para frenar la orden de arresto en su contra, semanas antes de que la CPI la emitiera. Graham, por su parte, había gestionado antes una carta bipartidista de senadores exigiendo que se investigara a Khan, con el mismo objetivo. La coincidencia de fechas entre la denuncia, esas gestiones y la emisión de las órdenes contra Netanyahu y Gallant ya no es una lectura nuestra: está en los propios registros. 

Esa presión de senadores individuales escaló, con el correr de los meses, a una política de Estado. Ya no fueron gestiones puntuales sino una ofensiva diplomática formal, con sanciones y un objetivo declarado: desarmar al tribunal antes de que pudiera avanzar sobre más causas incómodas para sus aliados.

⚖️ ¿coincidencia?
Once días antes de la votación, el 13 de julio de 2026, el gobierno de Estados Unidos anunció una nueva campaña diplomática para desmantelar la CPI, a la que calificó de amenaza a su soberanía. Washington ya había sancionado a Khan y a otros funcionarios del tribunal después de las órdenes de arresto contra Netanyahu y Gallant. 

Cuando las reglas de casa se vuelven prioridad

La crisis dio un vuelco drástico cuando se formalizaron internamente denuncias por falta de ética contra el propio fiscal. Ante la gravedad de los señalamientos, la Asamblea activó por primera vez el mecanismo contemplado en el artículo 46 del Estatuto de Roma, que establece la remoción del magistrado o fiscal por falta grave o incompetencia. Khan ya se había apartado de forma preventiva de su cargo en mayo de 2025, mientras avanzaba la investigación.

Si algo caracteriza al sistema multilateral actual es que su legitimidad descansa en la autoridad moral de sus instituciones. Permitir que los vacíos de control afecten al máximo perseguidor de crímenes internacionales habría erosionado la credibilidad del tribunal ante las propias víctimas a las que representa.

💬 DEBATE
Sostener dos cosas a la vez no es contradictorio: la denuncia de la colaboradora de Khan es real, está documentada desde hace casi dos años y merece ser tomada en serio sin reducirla a excusa política. Al mismo tiempo, el mecanismo que la resuelve se activa en el momento exacto en que Washington necesita debilitar al tribunal que persigue a su principal aliado en Medio Oriente. Ninguna de las dos lecturas anula a la otra. 

[Artículo 46] Establece que un funcionario de la CPI solo puede ser separado de su cargo mediante voto de mayoría absoluta de los Estados parte, garantizando que la persona acusada pueda ejercer su derecho a defensa durante la investigación.

El jurista ruso Sergey Vasiliev analizó el desenlace como un hecho inédito para el organismo: la Corte entra en un terreno donde su propio rigor interno se vuelve tan determinante como sus fallos hacia afuera.

Después de la destitución de Karim Khan: el futuro de la Corte Penal Internacional

Frente a la incertidumbre que genera un recambio tan intempestivo, la Asamblea de los Estados Partes aclaró que la estructura técnica de la fiscalía sigue operativa. Las investigaciones vigentes, las órdenes de captura emitidas y los trámites ante la Sala de Cuestiones Preliminares continúan bajo la conducción provisional de las fiscalías adjuntas, Nazhat Shameen Khan y Mame Mandiaye Niang, que ya venían a cargo de la gestión diaria desde la licencia de Khan en 2025.

El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Karim Khan en una fotografía de archivo. (EFE/David Morales Urbaneja)

El desafío central de cara a los próximos meses no será únicamente procesar la salida de Khan, sino llevar adelante un proceso de selección transparente para su reemplazo. Quien asuma la titularidad del cargo deberá reunir credenciales profesionales intachables y, sobre todo, la templanza necesaria para conducir causas altamente polarizadas sin que el tribunal pierda independencia frente a los intereses geopolíticos que ya demostraron estar dispuestos a intervenir. Y esos intereses, en los últimos días, dejaron de necesitar el disimulo de las gestiones privadas. 

📚 DECLARACIONES QUE PUEDEN CAMBIARLO TODO – AUNQUE SEA EN LA OPINIÓN PÚBLICA:
El 31 de julio, en una reunión de gabinete en Camp David, Trump admitió que la ofensiva de su gobierno contra la CPI no busca protegerlo a él sino a Netanyahu. Días antes, el 20 de julio, había publicado en su red social que el premier israelí no sería arrestado bajo ninguna circunstancia mientras estuviera en suelo estadounidense. La defensa explícita de un prófugo de la Justicia internacional, dicha por el propio presidente de un país que ni siquiera integra el Estatuto de Roma, es la prueba más directa de qué intereses estaban en juego cuando se activó el mecanismo contra Khan. 

La destitución del fiscal deja una tensión sin resolver: el derecho internacional no puede sostenerse con dobles raseros, pero exigir justicia hacia afuera empieza por garantizar que la propia casa funcione sin que ese mismo mecanismo termine sirviendo a los intereses de quienes nunca se sometieron a esa justicia.

Este artículo fue escrito por Felipe Barrientos y contó con la colaboración editorial de Paula Villaluenga, ed. de Chicas en RRII. 

Felipe Daniel Barrientos
Lic. en Relaciones Internacionales | Esp. en Política Internacional y en Problemática en Política Exterior (ISC).
Salta, Salta, Argentina
Felipe Barrientos ha participado en distintos espacios de análisis, investigación y divulgación sobre política internacional. Sus principales áreas de interés son la geopolítica, la seguridad internacional, el crimen organizado transnacional, el comercio internacional y los derechos humanos. Ha publicado artículos en diversos medios especializados sobre estos temas y de diversas regiones del mundo, como América Latina, Europa, Medio Oriente, Sudeste Asiático y Oceania.

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