¿Qué son las Relaciones Internacionales?
Qué son las Relaciones Internacionales, qué estudian, cuáles son sus principales teorías y cómo pensarlas desde América Latina.
Si alguna vez escuchaste “Relaciones Internacionales” y pensaste inmediatamente en embajadas, diplomáticos y reuniones de presidentes, no estás del todo equivocada. Pero estás viendo apenas una parte.
Las Relaciones Internacionales (RRII) son la disciplina que estudia cómo se organiza, se disputa y se transforma la política más allá de las fronteras de un Estado. Analizan las relaciones entre países, pero también el papel de organizaciones internacionales, empresas transnacionales, movimientos sociales, organismos financieros, organizaciones no gubernamentales, grupos armados, medios, plataformas tecnológicas e incluso individuos capaces de intervenir en asuntos globales.
En otras palabras: las RRII buscan entender cómo funciona el poder en un mundo políticamente dividido en Estados, pero profundamente conectado.
¿Qué estudian las Relaciones Internacionales?
Durante mucho tiempo, el estudio de la política internacional estuvo concentrado principalmente en los Estados, las guerras y la diplomacia. Y los Estados siguen siendo actores centrales: controlan territorios, dictan leyes, recaudan impuestos, firman tratados, mantienen fuerzas armadas y representan formalmente a sus sociedades frente a otros Estados.
Pero el mundo internacional no está compuesto solamente por ellos.
Las organizaciones internacionales pueden establecer reglas, coordinar políticas o intervenir en conflictos. Empresas multinacionales pueden controlar recursos económicos superiores a los disponibles para muchos gobiernos. Organizaciones de derechos humanos pueden modificar agendas internacionales. Fondos de inversión pueden afectar la capacidad de financiamiento de un país. Movimientos sociales pueden construir campañas transnacionales. Plataformas digitales pueden alterar elecciones, circulación de información y debates públicos.
Por eso, las RRII contemporáneas estudian actores estatales y no estatales y las relaciones de poder entre ellos.
Algunos de los grandes temas de la disciplina son:
- guerra, paz y seguridad internacional;
- política exterior y diplomacia;
- comercio, deuda y finanzas internacionales;
- organismos internacionales y gobernanza global;
- migraciones y refugio;
- derechos humanos;
- cambio climático y recursos naturales;
- colonialismo, imperialismo y dependencia;
- tecnología y poder;
- cooperación internacional;
- género y política mundial;
- cultura, información y comunicación;
- integración regional;
- desigualdades entre Norte y Sur Global.
La pregunta ya no es solamente “¿por qué los Estados hacen la guerra?”. También puede ser: ¿quién controla una cadena global de minerales críticos?, ¿por qué algunos países pueden imponer sanciones a otros?, ¿quién decide las reglas de internet?, ¿por qué una crisis financiera originada en una potencia termina afectando empleos a miles de kilómetros?
Todo eso también es Relaciones Internacionales.
¿Las Relaciones Internacionales nacieron en 1919?
Es habitual leer que las RRII “nacieron” en 1919. La frase necesita una aclaración.
La reflexión sobre la guerra, los imperios, las alianzas, la diplomacia y las relaciones entre comunidades políticas existe desde hace siglos. Lo que ocurrió en 1919 fue otra cosa: las Relaciones Internacionales comenzaron a institucionalizarse como un campo académico autónomo.
Ese año se creó en la Universidad de Aberystwyth, en Gales, el primer Departamento de Política Internacional del mundo y se estableció la Woodrow Wilson Chair of International Politics. La iniciativa estuvo directamente relacionada con la devastación provocada por la Primera Guerra Mundial y con la búsqueda de herramientas para comprender las causas de la guerra y pensar mecanismos capaces de evitar otra catástrofe semejante.
Esto importa porque el nacimiento institucional de una disciplina también influye en las preguntas que considera importantes.
Las primeras RRII académicas estuvieron profundamente atravesadas por preocupaciones europeas y occidentales: guerra entre grandes potencias, equilibrio de poder, seguridad y construcción de instituciones internacionales.
Pero esa no era toda la política internacional que existía en 1919.
Mientras Europa intentaba reorganizar su propio sistema, buena parte de África, Asia, el Caribe y Oceanía continuaba bajo dominio colonial. La expansión imperial que había contribuido a construir el poder económico europeo no ocupó inicialmente el mismo lugar en el canon de la disciplina que las guerras entre Estados europeos.
Esa ausencia después sería fuertemente cuestionada por perspectivas poscoloniales, decoloniales y provenientes del Sur Global.
¿Por qué se dice que las RRII fueron una “ciencia social estadounidense”?
En 1977, el politólogo Stanley Hoffmann publicó un artículo que se convirtió en un clásico: An American Social Science: International Relations.
Su argumento era incómodo: aunque las Relaciones Internacionales pretendían producir teorías universales sobre el mundo, gran parte de su desarrollo intelectual después de la Segunda Guerra Mundial había ocurrido en universidades estadounidenses y estaba marcado por los problemas, intereses y posición internacional de Estados Unidos.
No significa que todo lo producido allí sea incorrecto.
Significa algo más interesante: ninguna teoría aparece desde ningún lugar.
Una teoría diseñada para explicar cómo una superpotencia administra alianzas militares, preserva su seguridad o compite por la hegemonía puede ofrecer herramientas valiosas. Pero las preguntas de un Estado periférico, de una sociedad colonizada o de una región atravesada por dependencia económica pueden ser otras.
Desde América Latina, por ejemplo, fueron centrales preguntas como:
¿Por qué países políticamente independientes siguen dependiendo económicamente de los centros industriales?
¿Qué margen de autonomía tiene un Estado periférico frente a las grandes potencias?
¿Cómo condiciona la estructura de la economía mundial las estrategias de desarrollo?
Esas preguntas dieron origen a aportes propios de la región que no deberían aparecer como un agregado marginal a un supuesto canon “universal”.
Las principales teorías de las Relaciones Internacionales
No existe una única explicación sobre cómo funciona la política internacional. Una de las características de las RRII es precisamente la coexistencia de teorías que observan el mismo mundo y llegan a conclusiones diferentes.
Realismo
El realismo coloca en el centro al poder, la supervivencia y la seguridad.
Autores como Hans Morgenthau y, posteriormente, Kenneth Waltz parten de una idea fundamental: los Estados actúan en un sistema sin un gobierno mundial capaz de garantizar su seguridad.
Por eso deben preocuparse por sus propias capacidades y por las de los demás.
Desde esta perspectiva, alianzas, carreras armamentísticas y equilibrios de poder no son anomalías sino consecuencias recurrentes de la estructura internacional.
Liberalismo e institucionalismo
Las perspectivas liberales discuten la idea de que la competencia sea el único resultado posible.
Autores como Robert Keohane mostraron que incluso sin un gobierno mundial los Estados pueden construir instituciones, reglas y mecanismos de cooperación que reduzcan incertidumbre y permitan coordinar intereses.
Comercio, organizaciones internacionales, derecho e interdependencia pueden modificar el comportamiento de los Estados, aunque no eliminen las relaciones de poder.
Constructivismo
El constructivismo agregó otra pregunta: ¿y si los intereses de los Estados tampoco fueran completamente objetivos?
Alexander Wendt argumentó que las relaciones internacionales también están construidas por ideas, identidades, normas y percepciones compartidas.
Un mismo arsenal militar puede ser interpretado de forma completamente diferente según quién lo posea. Los Estados Unidos, por ejemplo, no perciben de la misma manera determinadas capacidades militares en manos de un aliado que en manos de un adversario.
El poder material importa, pero también importa el significado que los actores le asignan.
Feminismo: ¿qué queda afuera cuando solo miramos Estados?
Las perspectivas feministas produjeron una crítica todavía más profunda.
Autoras como Cynthia Enloe preguntaron qué ocurre cuando miramos la política internacional desde quienes habitualmente aparecen fuera de escena.
Bases militares, guerras, cadenas de producción globales, diplomacia o turismo internacional dependen de relaciones laborales y de género que los enfoques tradicionales muchas veces clasificaron como “domésticas” y, por lo tanto, ajenas a las RRII.
Pero una trabajadora migrante que sostiene tareas de cuidado en una economía rica, una mujer desplazada por una guerra o las trabajadoras de una fábrica integrada a una cadena global de producción también forman parte del funcionamiento cotidiano del sistema internacional.
La pregunta feminista no consiste simplemente en “agregar mujeres” a las RRII. Consiste en discutir qué entendemos por poder, seguridad y política internacional.
Dependencia, centro y periferia
América Latina produjo además algunas de las críticas más importantes a la economía política internacional.
Desde la CEPAL, Raúl Prebisch desarrolló una lectura estructuralista basada en la relación entre centro y periferia: las economías del sistema mundial no ocupan posiciones equivalentes y las diferencias no desaparecen automáticamente mediante el comercio.
Posteriormente, las teorías de la dependencia profundizaron distintas dimensiones de esa desigualdad.
Conviene distinguirlas: estructuralismo cepalino y teoría de la dependencia no son exactamente lo mismo, aunque compartan problemas, influencias y discusiones.
Lo importante es que ambas tradiciones desplazaron una pregunta fundamental: en lugar de observar solamente qué hacen los Estados entre sí, comenzaron a preguntar cómo está organizada la economía mundial y por qué esa estructura produce oportunidades tan diferentes según la posición que cada país ocupa en ella.
La autonomía: una pregunta latinoamericana
Otra tradición fundamental fue la teoría latinoamericana de la autonomía, asociada especialmente con Juan Carlos Puig en Argentina y Hélio Jaguaribe en Brasil.
Su punto de partida resulta especialmente importante para pensar las RRII desde nuestra región.
Los Estados periféricos no poseen las mismas capacidades que las grandes potencias. Pero eso no significa que estén condenados a obedecer automáticamente.
La pregunta pasa a ser:
¿cómo ampliar los márgenes de decisión propios dentro de una estructura internacional desigual?
Cooperación regional, diversificación de relaciones exteriores, capacidades estatales y estrategias de desarrollo pueden aumentar —o disminuir— esos márgenes.
Esa discusión permite salir de una falsa elección entre dos extremos: imaginar que todos los Estados poseen la misma libertad para actuar o asumir que los países periféricos no tienen ninguna capacidad de agencia.
¿Qué aporta una mirada decolonial?
Las perspectivas decoloniales plantean que la independencia política no eliminó las estructuras de poder construidas durante siglos de colonialismo.
El sociólogo peruano Aníbal Quijano utilizó el concepto de colonialidad del poder para describir la persistencia de jerarquías económicas, raciales, culturales y epistémicas más allá del fin formal de las administraciones coloniales.
Aplicado a las Relaciones Internacionales, eso obliga a formular preguntas incómodas.
¿Por qué ciertas experiencias históricas se transformaron en “teoría universal” y otras quedaron clasificadas como estudios regionales?
¿Por qué la historia del sistema internacional suele narrarse desde las potencias europeas y no desde los territorios colonizados?
¿Quién tiene capacidad para definir qué conocimiento es considerado central?
Una mirada decolonial no implica descartar automáticamente el pensamiento producido en Europa o Estados Unidos. Implica dejar de asumir que esa experiencia particular representa naturalmente al mundo entero.

Entonces, ¿para qué sirven las Relaciones Internacionales?
Estudiar RRII no sirve solamente para memorizar capitales, tratados, guerras o nombres de presidentes.
Sirve para aprender a hacer mejores preguntas.
Cuando aparece una noticia internacional, permite preguntarse:
¿Quién tiene poder para tomar esta decisión?
¿Quién puede bloquearla?
¿Qué intereses están en juego?
¿Qué actores no aparecen en el titular?
¿Qué historia explica esta relación?
¿Qué reglas existen y quién puede incumplirlas sin enfrentar las mismas consecuencias que los demás?
¿Cómo impacta esto en países que no participaron de la decisión?
Y, especialmente desde América Latina:
¿qué margen de acción existe frente a estructuras que no construimos en condiciones de igualdad?
Las Relaciones Internacionales sirven, en definitiva, para comprender que la política mundial no ocurre solamente en cumbres presidenciales.
También ocurre en un puerto, en una mina de litio, en una deuda soberana, en una cadena de producción, en una frontera, en una plataforma digital, en una base militar y en las reglas aparentemente técnicas que determinan quién puede hacer qué en el mundo.
Entender esas relaciones no elimina las desigualdades de poder.
Pero permite dejar de tratarlas como si fueran naturales.
Para seguir leyendo
Clásicos de la disciplina
- E. H. Carr, The Twenty Years’ Crisis.
- Hans Morgenthau, Politics Among Nations.
- Kenneth Waltz, Theory of International Politics.
- Robert Keohane, After Hegemony.
- Alexander Wendt, Social Theory of International Politics.
- Hedley Bull, The Anarchical Society.
- Cynthia Enloe, Bananas, Beaches and Bases.
Para discutir el canon y pensar desde otros lugares
- Stanley Hoffmann, “An American Social Science: International Relations”.
- Raúl Prebisch, textos sobre centro y periferia y desarrollo latinoamericano.
- Juan Carlos Puig, trabajos sobre autonomía y política exterior latinoamericana.
- Hélio Jaguaribe, trabajos sobre autonomía y desarrollo.
- Aníbal Quijano, “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”.
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