IA: el Final Boss de la geopolítica moderna
La inteligencia artificial y la geopolítica están redefiniendo la competencia entre Estados Unidos y China. Un análisis sobre el poder tecnológico, la seguridad nacional y la hegemonía del siglo XXI.
La inteligencia artificial y la geopolítica están cada vez más entrelazadas. La transformación digital del estado ha dejado de ser un proceso meramente administrativo para convertirse en una herramienta del poder contemporáneo, el incentivo para el desarrollo de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, la big data, la nube y el blockchain, no solo es la mejora de los servicios públicos para la ciudadanía, sino también, se utiliza para otorgar a los estados una ventaja estratégica comparable a la que históricamente proporcionaron los recursos naturales o el poder militar.
A nivel del sector privado se habla de grandes inversiones, por ejemplo, los analistas de Wall Street estiman que Google, Microsoft, Meta y Amazon destinarán más de medio billón de dólares solo en gasto CapEx, para adquirir, mantener o mejorar sus activos, incluido la IA y otras tecnologías para este año. Sin embargo, no solo observamos una gran inversión por parte del sector privado, sino también por parte del sector público de EE.UU y China.
Si reducimos el desarrollo tecnológico y la transformación digital a una mera competencia económica, frecuentemente descrita en términos de producción de semiconductores implica una lectura incompleta del fenómeno, si bien la denominada “carrera por los chips” ocupa un lugar central en el discurso contemporáneo, esta narrativa invisibiliza que el control sobre las tecnologías críticas ahora constituye un asunto incluso geopolítico.
El presente artículo analiza como la innovación y la tecnología (especialmente la IA) se convierte en una herramienta para:
- La proyección de poder (Techno-Hegemony).
- La seguridad y defensa de un estado.
En este artículo
Inteligencia artificial y Geopolítica en China
Empecemos por China, uno de los países pioneros en la regulación de IA en su normativa interna y política exterior, tiene uno de los instrumentos más interesantes en esta materia, el Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de Próxima Generación, publicado por el consejo de estado chino en el año 2017, tiene como objetivo convertir a china en el líder mundial de la inteligencia artificial para el año 2030, ya que se percibe que esta inversión garantiza la permanencia y protección de la soberanía, buscando una superioridad en defensa, economía y sociedad, lo que demuestra un objetivo de proyección de poder estatal, concluyendo que la inteligencia artificial no es solo desarrollo tecnológico, sino un asunto de seguridad nacional.
“AI has become a new focus of international competition. AI is a strategic technology that will lead in the future; the world’s major developed countries are taking the development of AI as a major strategy to enhance national competitiveness and protect national security; intensifying the introduction of plans and strategies for this core technology, top talent, standards and regulations, etc.; and trying to seize the initiative in the new round of international science and technology competition.” (State Council of the People’s Republic of China, Full translation: China’s new generation artificial intelligence development plan, 2017, Stanford University).
A través de este plan China busca concatenar el desarrollo tecnológico y la defensa nacional, al mismo tiempo que impulsa activamente la proyección de sus propios estándares tecnológicos en el sistema internacional.
Estados Unidos y la inteligencia artificial en la competencia geopolítica
Por otro lado, en noviembre 2025, el gobierno de los Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, realizo cambios a su estrategia de seguridad nacional, haciendo hincapié en la doctrina “américa primero”, para Estados Unidos la tecnología tampoco se considera un sector aislado, sino el fundamento mismo del poder económico, la ventaja militar y la influencia global del país.
La estrategia de seguridad nacional estadounidense identifica claramente los campos críticos que «impulsarán al mundo hacia adelante» y que son decisivos para el futuro del poder militar: La Inteligencia Artificial (IA), Biotecnología, La Computación Cuántica Y Los Sistemas Autónomos, priorizándolos como parte de la inversión en tecnologías militares de vanguardia y de doble uso, junto a ámbitos tradicionales como el subsuelo, el espacio y lo nuclear.
“We want to ensure that u.s. technology and u.s. standards—particularly in ai, biotech, and quantum computing—drive the world forward.” (The White House. (2025). National Security Strategy Of The United States Of America.)
Estados Unidos refleja una visión clara de la tecnología como instrumento de proyección de poder y de preservación de la soberanía frente a competidores estratégicos, priorizando la reindustrialización en tecnologías críticas y sectores emergentes, con el objetivo de reducir dependencias externas en productos y componentes esenciales, ya que un estado que depende tecnológicamente de terceros para procesar datos, operar sistemas críticos o desarrollar inteligencia artificial, se encuentra en una posición de vulnerabilidad similar a la dependencia energética o militar del pasado.
Palantir: cuando el sector privado también ejerce poder
Aquí es donde el caso de Palantir Technologies se vuelve fundamental, es el ejemplo perfecto de cómo el sector privado, la defensa nacional y la ideología se están unificando, se trata de una empresa que cuenta con inversión de la CIA, y ha construido su negocio proporcionando plataformas de análisis de datos masivos (Gotham) a agencias de inteligencia y defensa de EE.UU. Hoy su software no solo se usa para análisis de inteligencia, sino que el Departamento de Defensa (DoD) lo ha autorizado para ser desplegado en el «borde táctico» (en el campo de batalla), permitiendo a las unidades militares utilizar IA para la toma de decisiones en tiempo real.
La influencia de Palantir trasciende lo militar, ya que opera directamente en agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) . Incluso el presidente Trump ha elogiado públicamente a la empresa por sus capacidades «para la guerra» . La dependencia del gobierno estadounidense de esta empresa privada para funciones críticas es tal que ha generado preocupación en aliados como España y Francia, que han limitado sus contratos con Palantir por temor a exponer información sensible a intereses de EE.UU.
Haciendo parafrasis de Alex Karp, CEO de palantir, en su libro The Technological Republic, “la era nuclear ha terminado y será reemplazada por la disuasión basada en IA.”
Abogada