Orden internacional: cronología del colapso

El orden internacional atraviesa una transformación acelerada. De Estados Unidos a Irán, Venezuela, China y los BRICS, una cronología del cambio global.

Donald Trump monitorea la operación militar estadounidense en Venezuela en 2026

Un recorrido histórico por los precedentes jurídicos, la erosión de los contrapesos institucionales y las operaciones cibernético-militares que dinamitaron el orden internacional basado en normas.

Fase I: La siembra de la “Presidencia Imperial” y los antecedentes (1936-2021)

Para comprender el viraje geopolítico registrado entre 2025 y 2026, señalo que el desmantelamiento del orden internacional basado en normas no comenzó en un campo de batalla, sino en los estrados judiciales y en las cámaras legislativas de muchas de las democracias occidentales. Pero solo voy a señalar el proceso que se desató con el acorralamiento de los poderes del Estado por parte de unos pocos actores nacionales en Estados Unidos, ya que es fácil verificar los datos.

1936 — El mito del “órgano único”

En el célebre fallo United States v. Curtiss-Wright, la Corte Suprema estadounidense dictaminó que el presidente poseía facultades externas plenarias y exclusivas en política exterior. A pesar de apoyarse en interpretaciones históricas cuestionadas, esta sentencia sentó el precedente doctrinal de que el Poder Ejecutivo no requería un mandato explícito del Congreso para actuar fuera de sus fronteras.

1953 — El escudo de los “secretos de Estado”

Con la resolución del caso Reynolds v. United States, el tribunal supremo formalizó el “privilegio de secretos de Estado”. Este mecanismo jurídico permitió blindar las operaciones de la Casa Blanca frente a la supervisión judicial o el escrutinio público, permitiendo la opacidad informativa bajo el argumento de la seguridad nacional.

2001-2011 — La abdicación del Congreso

Tras los atentados de 2001 y a lo largo de las administraciones de George W. Bush y Barack Obama, el Congreso estadounidense aprobó las Autorizaciones para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) de manera deliberadamente ambigua. Al delegar su potestad constitucional de declarar la guerra, el Legislativo transformó los debates de política exterior en pugnas electorales internas y otorgó un “cheque en blanco” para acciones militares unilaterales.

Fase II: La consolidación del Ejecutivo Unitario y el viraje autoritario (2025)

Hacia finales de 2025, analistas geopolíticos como José Álvarez Fuentes advertían que 2026 se perfilaba como un ciclo de inestabilidad y viraje sin precedentes. La llegada y consolidación de la segunda administración de Donald Trump en la Casa Blanca llevó al límite la teoría del Unitary Executive (Ejecutivo Unitario).

Bajo esta doctrina jurídica, la administración procedió a subordinar de manera directa el aparato burocrático y los contrapesos institucionales. La política exterior estadounidense dejó de responder a un diseño estratégico de equilibrio internacional para convertirse en el reflejo de la erosión democrática interna y en un instrumento para asegurar el poder de las élites domésticas. Basta observar cómo, a pesar de que se erosiona el consenso nacional, se fortalece el control sobre MAGA y un partido alrededor de un solo individuo.

El constitucionalismo liberal y los tradicionales checks and balances (frenos y contrapesos) cedieron su espacio a un presidencialismo delegativo. A través de decretos ejecutivos y del respaldo de magnates tecnológicos como Elon Musk y Peter Thiel, se articuló una estrategia que combinó lawfare, hipersanciones y control algorítmico global.

Fase III: Del ciberespacio a la acción decisiva (enero-febrero de 2026)

El inicio de 2026 evidenció la transición final desde el multilateralismo liberal hacia una fase de “poder puro” y asimetría coercitiva. El ciberespacio dejó de ser un ámbito secundario de inteligencia para integrarse directamente con acciones militares cinéticas y presiones económicas.

La destrucción de lanchas vinculadas al narcotráfico en aguas internacionales funcionó como uno de los primeros campos de prueba del uso de la acción coercitiva para conseguir poder local.

Enero de 2026: la Operación Absolute Resolve en Venezuela

Funcionarios estadounidenses siguen la Operación Absolute Resolve en Venezuela
Funcionarios del gobierno estadounidense siguen desde Florida la Operación Absolute Resolve en Venezuela. La operación culminó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. Foto: Molly Riley / Casa Blanca.

En enero de 2026, la Operación Absolute Resolve culminó con la caída y captura de Nicolás Maduro en Venezuela. La operación estadounidense tuvo lugar durante la noche del 2 y la madrugada del 3 de enero y combinó componentes aéreos, terrestres, marítimos, espaciales y de inteligencia.

De acuerdo con análisis de inteligencia y reconstrucciones posteriores, el despliegue combinó incursiones navales y aéreas con capacidades cibernéticas dirigidas contra infraestructura y sistemas de defensa.

La neutralización de sistemas de defensa aérea venezolanos facilitó el ingreso de las fuerzas estadounidenses.

La infraestructura petrolera y la actividad marítima en el Caribe quedaron atravesadas por la operación y por la presión estadounidense.

Estados Unidos consiguió un dominio operativo decisivo del espacio aéreo y naval durante la misión.

La captura de Maduro constituye, además, un antecedente especialmente significativo para América Latina: una potencia extrarregional ejecutó una operación militar dentro de un Estado sudamericano para detener a su presidente en ejercicio.

Febrero de 2026: escalada con Irán y la Operación Epic Fury

Al mes siguiente, en febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra instalaciones estratégicas de Irán. Washington denominó su campaña Operation Epic Fury.

La respuesta de Teherán volvió a poner en primer plano el modelo de “compromiso cibernético persistente”. Grupos de amenazas avanzadas vinculados o presuntamente vinculados a Irán ya habían desarrollado operaciones contra telecomunicaciones, aviación e infraestructura crítica de países del Golfo.

Entre ellos aparece Crafty Camel, identificado públicamente en 2025 en operaciones contra organizaciones de Emiratos Árabes Unidos. Algunas investigaciones sitúan sus antecedentes operativos alrededor de 2017, aunque esa cronología no está establecida con el mismo grado de certeza que su actividad posterior.

El episodio mostró nuevamente la capacidad de perturbar infraestructura crítica sin depender exclusivamente de enfrentamientos convencionales directos.

Fase IV: El efecto dominó y las grietas hegemónicas (2026)

A medida que avanzó 2026, la acumulación de frentes bélicos y comerciales —incluyendo las presiones arancelarias unilaterales hacia socios del T-MEC como México y Canadá— evidenció los límites materiales de la hegemonía estadounidense.

1. Agotamiento del arsenal táctico

La combinación de transferencias de armamento a Ucrania y el enorme gasto militar en Oriente Medio comenzó a erosionar los inventarios estratégicos estadounidenses. Durante la guerra con Irán, diferentes informes advirtieron sobre el fuerte consumo de proyectiles y misiles de precisión de largo alcance.

Este dato refuerza uno de los problemas clásicos de cualquier potencia con compromisos simultáneos: la superioridad militar no elimina las restricciones materiales.

2. El vacío estratégico en el Pacífico

La presión militar en Oriente Medio también obligó a modificar el despliegue naval estadounidense. El portaaviones USS George Washington, basado en Japón y destinado al Indo-Pacífico, inició su traslado hacia Oriente Medio durante agosto de 2026 para relevar al USS Abraham Lincoln.

El movimiento redujo temporalmente la disponibilidad de grandes unidades navales estadounidenses en Asia en un contexto de creciente competencia con China.

3. Autonomía tecnológica china

Frente a los bloqueos occidentales de exportación de microchips y maquinaria avanzada, China aceleró su búsqueda de autosuficiencia industrial. En 2026, CXMT protagonizó además uno de los grandes debuts bursátiles del mercado chino.

Paralelamente, fabricantes chinos avanzaron en el desarrollo y producción de equipos domésticos de litografía DUV por inmersión, cuya entrega a empresas como SMIC, Hua Hong y CXMT estaba prevista para 2026.

Sin embargo, todavía persistía dependencia de componentes críticos importados, por lo que hablar de una autonomía tecnológica completa sería prematuro.

Fase V: La respuesta del Sur Global y el bloque BRICS

Durante 2026, diferentes análisis comenzaron a interpretar la crisis del orden internacional basado en normas como parte de una reconfiguración multipolar acelerada.

Ante el debilitamiento de la legitimidad occidental y el renovado cuestionamiento de la Doctrina Monroe, los BRICS y otras plataformas del Sur Global adquirieron un peso creciente en la disputa por la gobernanza internacional.

China, Rusia, India, Brasil, Sudáfrica y los nuevos integrantes del bloque profundizaron vínculos económicos y políticos con Estados de Asia, África y América Latina.

Mientras los virajes de la política de Washington eran percibidos por distintos actores como cada vez más transaccionales e impredecibles, gobiernos con características netamente autoritarias comenzaron, paradójicamente, a ser percibidos por algunos socios como interlocutores más previsibles que el propio representante histórico de la democracia estadounidense.

Conclusión: el Big Cycle entra en su fase crítica

Tal como plantea Ray Dalio en su teoría del Big Cycle, el escenario de 2026 muestra características de la fase 5 de seis: una etapa marcada por tensiones financieras, fuertes conflictos internos y una creciente presión sobre los órdenes político y geopolítico existentes.

El ocaso de la división de poderes en las democracias occidentales no culminó en un simple cambio partidista, sino en una reestructuración de la arquitectura global. Sin un contrapeso institucional efectivo dentro de las propias potencias, la política internacional se ha transformado en un terreno donde adquieren cada vez más peso la resiliencia ciber-militar y el pluralismo multipolar de los bloques emergentes.

El gran interrogante a resolver es: ¿los éxitos que se logren mediante la coacción van a ser reconocidos por todos los actores de las relaciones internacionales?

¿Qué opinás? 🌎

Las relaciones internacionales no se entienden en soledad. Sumate a la conversación.