Mundial 2026: lo que pasa en el mundo mientras miramos la pelota también es importante

Qué pasa en el mundo mientras el Mundial 2026

Mientras el mundo discute si una jugada estuvo habilitada para gol o no, pasaron siete cosas que van a pesar más que cualquier resultado deportivo dentro de un año. Acá te contamos qué pasa en el mundo mientras el Mundial 2026 concentra buena parte de la atención global.

La mayoría de estos procesos no empezó esta semana. Algunos llevan años desarrollándose y otros son la consecuencia de disputas que vienen desde hace décadas. Lo que cambia durante un evento global como el Mundial es la atención disponible. Mientras millones de personas siguen un calendario deportivo, gobiernos, empresas y organismos internacionales avanzan sobre decisiones que modifican el equilibrio político, económico y tecnológico del sistema internacional.

Burkina Faso rompe con Francia en plena Alianza de Estados del Sahel

El 26 de junio Burkina Faso cortó relaciones diplomáticas con Francia. La acusación del gobierno de Ibrahim Traoré es puntual: ambiciones neocoloniales sobre el Sahel y sostén de redes terroristas en la región. No es una frase suelta en una conferencia de prensa, es la formalización de un proceso que viene creciendo desde el golpe de Estado de 2022.

Esta ruptura es la tercera de su tipo en menos de dos años. Malí y Níger ya habían cortado con París antes, y los tres países forman hoy la Alianza de Estados del Sahel, un bloque que se alejó de la órbita francesa y fortaleció sus vínculos con Rusia, China y Turquía en materia de seguridad, infraestructura e intercambio comercial.

Francia pierde en pocos años buena parte de la influencia que sostuvo durante décadas en África Occidental. Lo que está en discusión no son solamente los recursos estratégicos del Sahel, entre ellos el oro y el uranio. También está en disputa el modelo de relación entre las antiguas potencias coloniales y los Estados africanos, en un contexto donde varios gobiernos buscan diversificar sus alianzas internacionales y negociar con un mayor margen de autonomía.

La salida de Francia tampoco implica automáticamente una emancipación de las lógicas de dependencia. Rusia, Turquía y China ocupan espacios que antes controlaba París, cada una con intereses propios. La diferencia es que la competencia entre potencias ofrece a los gobiernos del Sahel una capacidad de negociación que no existía cuando Francia concentraba buena parte de la influencia política y militar sobre la región.

El discurso de Tshisekedi por la independencia de RDC y su ambigüedad con Estados Unidos

El 30 de junio, durante los actos por el 65° aniversario de la independencia de la República Democrática del Congo, el presidente Félix Tshisekedi volvió a agradecer a Donald Trump y a Estados Unidos por su mediación en el acuerdo firmado recientemente con Ruanda. El contraste es llamativo: un discurso dedicado a conmemorar la soberanía conquistada en 1960 terminó destacando el papel de una potencia extranjera en uno de los principales conflictos que atraviesa el país.

Sin embargo, no se trata de un cambio de postura. Tshisekedi sostiene esta estrategia desde hace más de un año, mientras el grupo armado M23 continúa avanzando en el este congoleño. El conflicto dejó miles de personas desplazadas y múltiples denuncias de crímenes de guerra documentadas por Naciones Unidas.

El este de la República Democrática del Congo concentra algunos de los mayores yacimientos mundiales de coltán, cobalto y otros minerales críticos indispensables para la producción de baterías, vehículos eléctricos, teléfonos celulares, centros de datos y tecnología militar. La independencia política que se conmemora cada 30 de junio convive con una fuerte dependencia económica y estratégica en torno a recursos que el resto del mundo considera esenciales.

La paradoja resulta difícil de ignorar. Mientras Estados Unidos, China y la Unión Europea compiten por asegurar el acceso a minerales críticos para liderar la transición energética y el desarrollo tecnológico, buena parte de esos recursos proviene de territorios atravesados por conflictos armados, economías extractivas y desigualdades heredadas del período colonial. La competencia global por estos minerales volvió a colocar al Congo en el centro de la política internacional.

Elecciones en Colombia y Perú: un nuevo alineamiento con Washington

Abelardo de la Espriella es presidente electo de Colombia desde el 21 de junio, con un respaldo público de Donald Trump durante la campaña. Ocho días después se oficializó la victoria de Keiko Fujimori en Perú, por una diferencia de apenas 49 mil votos sobre su principal competidor.

Leídos de manera aislada, ambos resultados pertenecen a la política interna de cada país. Observados en conjunto, muestran una tendencia regional. Dos economías importantes de América del Sur eligieron gobiernos que proponen un mayor acercamiento político y estratégico a Estados Unidos, en un momento en que otras regiones del mundo buscan ampliar sus márgenes de autonomía frente a las grandes potencias.

El contraste con lo que ocurre en África resulta significativo. Mientras varios Estados del Sahel redefinen sus alianzas internacionales para reducir la influencia francesa y diversificar sus socios, parte de América Latina vuelve a fortalecer su alineamiento con Washington. No significa que ambas regiones recorran caminos opuestos de manera uniforme, pero sí refleja estrategias diferentes frente a un sistema internacional cada vez más competitivo.

Litio en Nigeria: un hallazgo geológico que puede cambiar el mapa de los minerales críticos

Hace pocos días, el gobierno de Nigeria confirmó la identificación de una provincia polimetálica en el estado de Kaduna, con presencia de litio, cobre, níquel, oro y tierras raras. Antes de hablar de una nueva potencia minera conviene hacer una aclaración importante: se trata de un hallazgo geológico, no de una reserva confirmada. Todavía no existe una estimación pública sobre el volumen explotable ni un marco regulatorio definitivo para su desarrollo.

El anuncio llega en un contexto de creciente competencia internacional por los minerales críticos. Estados Unidos, China y la Unión Europea buscan asegurar el abastecimiento de materias primas consideradas estratégicas para la fabricación de baterías, semiconductores, sistemas de defensa y tecnologías vinculadas a la transición energética.

Lo que ocurra en Kaduna durante los próximos meses será tan importante como el propio descubrimiento. La definición del marco legal, el origen de las inversiones y el desarrollo de infraestructura para procesar los minerales dentro del país determinarán si Nigeria logra capturar una mayor parte del valor agregado o si el proyecto reproduce un esquema extractivo basado en la exportación de materias primas sin industrialización local.

Palantir y la defensa de Japón: inteligencia artificial militar y soberanía tecnológica

El Ministerio de Defensa de Japón evalúa incorporar el Maven Smart System, desarrollado por Palantir, a la estructura de comando y control de las Fuerzas de Autodefensa. La posible adopción forma parte de la revisión de tres documentos centrales de la política de seguridad japonesa, en un contexto marcado por el aumento de las tensiones en el Indo-Pacífico y la aceleración de la carrera tecnológica entre las grandes potencias.

La discusión generó diferencias dentro de la propia coalición gobernante. Mientras algunos sectores consideran prioritario incorporar una plataforma ya probada en operaciones militares, otros sostienen que delegar funciones estratégicas en una empresa extranjera implica un costo importante para la soberanía tecnológica del país. El debate excede la compra de un software: involucra quién desarrolla, controla y actualiza las herramientas que procesan información sensible para la defensa nacional.

El caso japonés refleja una transformación más amplia. Cada vez más Estados incorporan sistemas de inteligencia artificial desarrollados por empresas privadas para funciones vinculadas con la vigilancia, el análisis de información y la planificación militar. La competencia internacional ya no pasa únicamente por quién fabrica los aviones, los misiles o los buques, sino también por quién diseña los algoritmos que permiten operar esos sistemas.

La Corte Suprema y la ciudadanía por nacimiento: el primer gran freno judicial a Trump

El 30 de junio la Corte Suprema de Estados Unidos falló por seis votos contra tres en contra del decreto firmado por Donald Trump durante el primer día de su segundo mandato, que buscaba eliminar la ciudadanía automática para hijos de personas indocumentadas nacidos en territorio estadounidense.

La mayoría del tribunal, encabezada por el presidente de la Corte, John Roberts, sostuvo que la Enmienda 14 de la Constitución garantiza la ciudadanía a todas las personas nacidas bajo jurisdicción estadounidense, independientemente de la situación migratoria de sus padres. La decisión representa uno de los principales límites judiciales que enfrentó la nueva administración desde su regreso al poder.

Trump respondió cuestionando el fallo y pidió al Congreso avanzar con una solución legislativa. Aunque la sentencia bloquea el decreto presidencial, el debate sobre ciudadanía e inmigración permanece abierto y probablemente continúe ocupando un lugar central en la política estadounidense.

La discusión trasciende las fronteras de Estados Unidos. En distintos países occidentales, las políticas migratorias se convirtieron en uno de los principales ejes de disputa política, vinculadas a debates sobre identidad nacional, ciudadanía y seguridad. La inmigración dejó de ser únicamente una cuestión administrativa para convertirse en un tema central de la competencia política contemporánea.

El mapa que no vimos por mirar la pelota

Si se leen por separado, estas noticias parecen pertenecer a agendas completamente distintas. Una ruptura diplomática en África, una elección presidencial en América Latina, un fallo judicial en Estados Unidos, un sistema de inteligencia artificial para uso militar o el descubrimiento de minerales en Nigeria no parecen tener demasiado en común.

Sin embargo, observadas en conjunto muestran transformaciones que atraviesan al sistema internacional. La disputa por los minerales críticos, la competencia entre grandes potencias por ampliar su influencia, el debate sobre la soberanía tecnológica, los nuevos alineamientos políticos y las discusiones sobre ciudadanía forman parte de un mismo proceso de reconfiguración del orden global.

El Mundial 2026 no explica ninguno de estos acontecimientos. Todos comenzaron antes del torneo y seguirán desarrollándose cuando termine. Lo que sí modifica es el contexto en el que ocurren. Los grandes eventos deportivos concentran la atención pública y reducen el espacio dedicado a procesos políticos que avanzan con ritmos propios.

Cuando el último partido se juegue y las cámaras dejen de apuntar a los estadios, muchas de estas decisiones ya habrán producido efectos concretos sobre alianzas internacionales, cadenas de suministro, estrategias militares y equilibrios regionales. La geopolítica no se detiene porque el mundo esté mirando otra pantalla.

Paula Villaluenga
Directora de Chicas en RRII
Tucumán, Argentina
Licenciada en Relaciones Internacionales, Diplomada en Inclusión Social y Acceso a Derechos (OEA). Directora de Chicas en RRII.

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