¿La “malvinización” de Milei?

Milei endureció su postura sobre Malvinas. Qué hay detrás del giro y qué papel juegan Trump, el petróleo, la pesca y la defensa.

El jueves 3 de septiembre, el presidente argentino Javier Milei anunció una serie de medidas en pos de defender la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña.

Este giro “nacionalista” sorprendió a muchos, en particular viniendo de un mandatario que tuvo dichos polémicos sobre la cuestión Malvinas, empezando por su admiración a Margaret Thatcher, algo reafirmado por la exministra de Seguridad y actual senadora Patricia Bullrich el 4 de septiembre de este año.

A esto se suma la firma del acuerdo entre la entonces canciller Diana Mondino y su par británico David Lammy, en septiembre de 2024, donde, entre otras cosas, se buscaban ejecutar “medidas concretas en materia de conservación de pesquerías y en favor de una mejor conectividad” para “promover el desarrollo humano y económico y estrechar lazos entre las Islas y el continente”.

Eso sin olvidarnos de Milei dejando en la decisión de los ocupantes de las islas el destino de nuestro territorio, al decir que anhela que “los malvinenses decidan votarnos con los pies a nosotros”; las declaraciones del actual canciller Pablo Quirno hace poco más de un mes, donde calificó a los discursos sobre la soberanía nacional como “anticuados”; y las políticas de ajuste en las Fuerzas Armadas, incluyendo los bajos salarios, el desguace progresivo de Fabricaciones Militares, el freno a la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia y la situación del Fondo Nacional de la Defensa.

El giro de Milei sobre Malvinas

Ahora, ¿cómo se llegó desde todo eso al Milei del jueves 3, hablando de que los kelpers no tienen derecho a la “autodeterminación”, buscando sancionar a las empresas petroleras y proveedores e incluso crear o reflotar la Base Naval en Ushuaia? Si bien nunca es tarde para entrar en razón, sostenemos que este giro tiene otros motivos.

Al igual que en la Guerra del Atlántico Sur, las posturas de defensa de nuestra posición en Malvinas son un enorme catalizador de apoyo popular, y más en un momento donde la Cuestión Malvinas está en boga, luego del despliegue del trapo de “Las Malvinas son Argentinas” tras la victoria en la semifinal contra Inglaterra.

En un momento donde la economía de los sectores populares sigue muy dañada, con un mercado laboral donde las empresas cierran y las oportunidades laborales se limitan al empleo en negro, a los emprendimientos individuales o los trabajos para aplicaciones, esta salida hacia adelante es una estrategia clara, y más en la previa a un año electoral.

Trump y el nuevo escenario por Malvinas

La “venia” de Donald Trump fue clave en esto. Fue el OK que el gobierno de Milei necesitaba para actuar de esta forma.

Trump, en su política de “presión y negociación” para con sus aliados y con el objetivo de que Gran Bretaña también aumente su presupuesto militar al 5% para alivianar las espaldas de Estados Unidos como sostén de la OTAN, llegó a plantear una posible revisión de su postura sobre la Cuestión Malvinas.

En esta política de Trump, Argentina tiene poco y nada que ver, y nada que ofrecer, salvo quedar pagando ante un nuevo giro que la administración estadounidense decida dar en un futuro.

¿Qué tan potentes son las medidas de Milei sobre Malvinas?

El presidente actual reflotó proyectos anteriores a su gestión, todos realizados durante las gestiones kirchneristas, lo cual va contra el corazón de su discurso, que fue y es la polarización contra los “kukas”.

Milei busca modificar, para hacer más efectiva, la Ley 26.659 de 2011, creada a partir de un proyecto del entonces senador “Pino” Solanas, que prohibió la exploración y explotación de hidrocarburos sin permiso del Estado argentino. En 2013 se agregó un régimen penal con penas de prisión de entre 5 y 10 años para quienes incurrieran en estas actividades. Milei buscaría mayor celeridad para sancionar tanto a las empresas como a accionistas, directores y proveedores involucrados.

El otro proyecto sería la “creación” de una Base Naval Integrada en Ushuaia para mejorar nuestra proyección a la Antártida y fortalecer nuestras capacidades en telecomunicaciones. El proyecto fue iniciado en marzo de 2022 por el gobierno de Alberto Fernández. Para esto, desde el Gobierno nacional ordenarían un aumento del presupuesto en Defensa y la asignación de partidas para construir esta base.

La otra medida es la creación de un Consejo de Seguridad Nacional con participación de Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía, para responder con herramientas económicas y diplomáticas a cualquier amenaza a nuestra seguridad por parte de actores estatales y no estatales.

Proyecto de la Base Naval Integrada de Ushuaia
La Base Naval Integrada de Ushuaia forma parte de la estrategia argentina de proyección hacia el Atlántico Sur y la Antártida.

Pesca y recursos naturales en las Islas Malvinas

Ahora, existe un tema que nadie menciona. Como referí en un artículo anterior para este medio, la pesca es lo que sostiene hoy por hoy a las Malvinas y representa alrededor del 58% del PBI.

Las empresas españolas, británicas, taiwanesas y surcoreanas que pescan en aguas reclamadas por la Argentina, con licencias británicas, son harto conocidas, tanto sus sedes, armadores, propietarios y banderas que utilizan, en un eje que involucra a los puertos de Galicia, Montevideo y Puerto Argentino, en las Malvinas ocupadas.

¿Por qué no poner segunda e ir, también, por el problema actual, además de ir por el gran problema que tendremos pronto?

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