Las Perlas de China: el poder marítimo
Cómo China construye su influencia global puerto por puerto a través del Collar de Perlas, una estrategia marítima que desafía el poder de Estados Unidos.
El Collar de Perlas es la estrategia marítima de China mediante la cual Pekín busca ampliar su influencia económica y militar frente a Estados Unidos y otras potencias de la región, asegurando rutas comerciales, el acceso a recursos naturales y nuevas alianzas de cooperación internacional.
La estrategia ha resultado atractiva para muchos países porque fortalece los vínculos comerciales en un momento crítico para la economía global, ofrece previsibilidad en un contexto donde las alianzas internacionales parecen cada vez más difusas y garantiza asistencia financiera a Estados que Estados Unidos ya no está —o nunca estuvo— dispuesto a apoyar. Sin embargo, no todo es tan simple, ya que también genera incomodidad y en algunos casos, reclamos legítimos sobre soberanía y seguridad.
Estas preocupaciones cobraron especial relevancia a principios de 2026 con las tensiones en torno al estrecho de Ormuz y el conflicto entre Irán e Israel. En ese contexto, entender quién controla —y quién no— los mares, puertos y bases militares resulta clave para comprender los intereses de las grandes potencias y anticipar conflictos con posibles consecuencias globales.
En este artículo
La lección del pacifico
Estados Unidos aprendió una lección clave durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de los ataques de Japón a Pearl Harbor en diciembre de 1941 y la invasión de las Islas Aleutianas un año más tarde, era imprescindible tener control de los océanos para garantizar su seguridad.
Al concluir la Segunda Guerra Mundial y durante los primeros años de la Guerra Fría, Estados Unidos consolidó una extensa red de bases militares en el océano Pacífico —entre ellas en Japón, Corea del Sur, Guam, Filipinas y Australia— altamente equipadas y preparadas para responder con rapidez ante una eventual crisis. No era solo una cuestión de defensa propia, Estados Unidos entendió que controlar el mar significaba también controlar quién comercia, cómo y en qué condiciones.

Esta red de bases garantizó un fuerte efecto disuasorio en la región gracias a la rapidez con la que permitía responder ante una amenaza. Al mismo tiempo, generó un entorno de relativa estabilidad que favoreció el crecimiento del comercio en el Sudeste Asiático, siendo China el principal beneficiario de ese proceso.
Las ambiciones marítimas del dragón chocan contra un dilema
China aprovechó la oportunidad para desarrollar su economía, su industria tecnológica y poder militar. Sin embargo, Pekín comprendió que depender de rutas marítimas controladas por una potencia extranjera representaba una de sus principales vulnerabilidades estratégicas. A pesar de contar con una capacidad industrial de escala global, China carece de los recursos naturales necesarios para sostener su capacidad, por lo que, importa masivamente petróleo, gas y materias primas, principalmente, desde el Medio Oriente y África. Es acá donde China se enfrenta a una situación muy compleja, el dilema del estrecho de Malaca.
El estrecho de Malaca, por donde transita una parte muy significativa —estimada entre el 60 % y el 80 %— del petróleo que importa China, constituye uno de los principales cuellos de botella del comercio marítimo mundial. Si India, por ejemplo, posiciona unidades navales en las islas Andamán y Nicobar, podría cortar el paso de unos 20 millones de barriles diarios con destino a China. Eso alcanzaría para desatar una crisis económica en Pekín en cuestión de semanas: fábricas paradas, transporte encarecido, una inflación que golpearía primero a las provincias industriales del este del país,etc.

Así se arma el collar de perlas
Es en este contexto que China comenzó a desarrollar su proyecto más ambicioso en materia geopolítica: la estrategia del collar de perlas. Identificada por primera vez por analistas del pentágono en 2005, consiste en la construcción de una red de puertos y bases militares que se extiende desde el mar de China meridional hasta el mar arábico y el cuerno de África, formando una cadena de puntos estratégicos, “las perlas”, a lo largo de rutas marítimas claves.
Esta estrategia constituye, además, la dimensión marítima de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative), lanzada por Xi Jinping en 2013 y considerada una de las mayores iniciativas de infraestructura internacional jamás impulsadas por un solo país.

¿Cuáles son las perlas más importantes?
- El puerto de Gwadar, en Pakistán, a apenas 70 km de la frontera iraní y a 400 km del estrecho de Ormuz, otro cuello de botella energético clave.
- El puerto de Hambantota, en Sri Lanka, que China obtuvo mediante un contrato de arrendamiento de 99 años tras el sobreendeudamiento del gobierno cingalés.
- La primera base naval china en el extranjero, en Yibuti, sobre el mar Rojo, por donde pasa una porción enorme del comercio mundial.
- Las bases construidas en las islas Spratly y Paracelso, en el mar de China Meridional: los arrecifes Fiery Cross, Mischief y Subi, que hoy tienen pistas de aterrizaje, sistemas de defensa aérea, hangares para aviones de combate y puertos de aguas profundas. En la isla Woody, dentro del archipiélago Paracelso, operan cerca de 1.400 militares chinos: es el cuartel general de todas las posiciones de Pekín en la zona.
¿Defensa legítima o trampa?
La expansión naval de China admite dos lecturas.
Para Washington y varios de sus aliados, se trata de una estrategia deliberada de influencia económica y militar, conocida como «debt-trap diplomacy» (diplomacia de la trampa de la deuda), mediante la cual algunos países altamente endeudados terminan concediendo a China mayores niveles de control sobre infraestructuras estratégicas.
Pero para Pekín es una respuesta lógica a la creciente dependencia del comercio internacional y la inestabilidad regional, en un contexto donde ya no se puede contar con las potencias occidentales para garantizar la seguridad de sus rutas de abastecimiento.
El libro blanco de la defensa China de 2015 es explícito al respecto explicando qué: “ Los mares y océanos inciden en la paz duradera, la estabilidad y el desarrollo sustentable de China […] Es necesario construir una fuerza militar marítima moderna.» Esta transparencia contrasta con la narrativa occidental, que tiende a presentar las intenciones chinas como un secreto a revelar .

Lo cierto es que, como señala el académico Joshua Andresen, la expansión comercial acompañada de expansión militar, no es exclusiva de China; Estados Unidos dispone de cerca de 800 bases militares en 70 países, y también ha utilizado el financiamiento de deuda como herramienta de influencia política.
Lo que sí cambia es la escala y la velocidad. La Iniciativa de la Franja y la Ruta lleva financiados, según distintas estimaciones, más de un billón de dólares en infraestructura en más de 140 países. Eso le da a China una herramienta de influencia que ningún otro actor tiene disponible con ese alcance hoy.
Cuando un país enfrenta dificultades para pagar sus deudas, puede verse obligado a renegociar las condiciones del financiamiento o, en algunos casos, a conceder mayores niveles de control sobre infraestructuras estratégicas, con el consiguiente impacto sobre su margen de decisión soberana.
Sri Lanka es el caso que más se cita, pero no es el único: Pakistán, varios países de África oriental y algunas naciones del Pacífico también renegociaron condiciones de deuda con Pekín bajo presión. La pregunta que latente detrás de todo esto no es si China tiene derecho a expandirse,ya lo hizo, como cualquier potencia, sino qué margen de negociación real les queda a los países más chicos cuando el acreedor y el socio comercial son la misma potencia.
Lo que se juega en el mar
El collar de perlas no es solamente una estrategia militar: es la traducción geográfica de la ambición china de convertirse en potencia global. La pregunta que hoy se hacen los analistas no es si China va a lograrlo, sino a qué costo y bajo qué reglas.
En el mar de China Meridional, el derecho internacional viene perdiendo terreno frente al poder duro. Un tribunal de La Haya falló en 2016 en contra de los reclamos territoriales chinos en esas aguas, y China simplemente ignoró el fallo y siguió construyendo. Eso dice algo importante sobre el estado actual del orden internacional: las reglas pesan cada vez menos cuando quien las incumple tiene el poder económico y militar para sostener el costo político.
Y ahí está el verdadero riesgo, más que en una guerra declarada: en un incidente naval entre fuerzas cada vez más cercanas, en aguas cada vez más disputadas, con cada vez menos margen de error. Un choque entre buques, un avión de reconocimiento interceptado de manera agresiva, un pescador capturado en una zona en disputa: cualquiera de esos episodios, que ya vienen ocurriendo con más frecuencia, podría escalar sin que ninguna de las dos partes lo haya planeado así.
La estabilidad de los próximos años va a depender de si China y Estados Unidos logran construir mecanismos reales de cooperación antes de que eso pase. Mientras tanto, el collar de perlas sigue creciendo, perla por perla, y con cada nuevo puerto queda un poco más claro que la disputa por el siglo XXI no se va a definir solamente en tierra firme, sino en las rutas de agua que conectan todo lo demás.

👉 Pimentel Roque, V.M., Mogollón Sandoval, O.J. y Pimentel Tenorio, V.N. (s.f.). El proyecto «Pearl Necklace» (Collar de Perlas), una estrategia militar, comercial y geopolítica de China. Instituto Científico Tecnológico del Ejército Perú.
👉 Arancón, F. (2014). El collar de perlas de China: geopolítica en el Índico. El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/el-collar-de-perlas-chino/
👉 García-Sanz, D. (2020). China: gran estrategia y poder marítimo en la era de Xi Jinping. URVIO. Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad.
👉 Khurana, G.S. (2008). China’s «String of Pearls» in the Indian Ocean and Its Security Implications. ResearchGate.
👉 The State Council of the People’s Republic of China. (2015). China’s Military Strategy. White Paper.
Davidson, P. (2018). Advance Policy Questions for Admiral Philip Davidson. U.S. Senate Armed Services Committee
Estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales en Universidad Argentina De la Empresa